domingo, 23 de noviembre de 2008

Otro poema

Este es otro poema dedicado a mi persona, que lo disfruten como lo hice yo.

Deslumbrante era la vida cuando juntos éramos uno

Desafiaste cuando la risa era la conexión de nuestras eternas distancias

Inesperado cuando la belleza de tu alma fue la que me conquistó

Alegre cuando con tu vida llenaste la mía, me sentí feliz

Espontáneas las aventuras que junto a ti emprendí, simplemente por estar a tu lado

Inolvidables las horas que sentados uno al frente del otro pasaban y nosotros mirándonos

Irremediables son las mil cosas que hice por ti, para llegar a lo mas profundo de tu corazón

Deliciosos son los besos que te robé poco a poco, que luego fueron un regalo del cielo

Angurrientas eran mis ganas de pasar todo el día contigo

Incontables los abrazos que me diste cuidándome de las cosas feas

Curiosos los que alguna vez se preguntaron como hacíamos para querernos tanto

Infaltables nuestras elevadas peleas, que nos enseñaron a ser más unidos

Exuberantes las noches que en mi alcoba pasamos jugando a tientas sin saber lo que se venía

Detallado eras cuando de mí algo se trataba

Bacanales nuestras salidas, aun cuando por ambos lados resultaban prohibidas

Admirados tus engreimientos para la chiquilla que se robó tu corazón

Desenfrenadas tus ilusiones para que siguiéramos una vida después de la muerte

Contadas eran las situaciones que eran mal de otros, para ser envidia de mucho

Incorregible tu delirante idea de seguir aun por la oposición del mundo entero

Loca la certeza de que era hechos el uno para el otro, cuando éramos realmente diferentes

Iluso cuando pensabas en vivir dentro de un parámetro, siendo mas chiflado que yo en mis peores momentos.

Extrañas eran tus manías que poco a poco las convertí en mías.

Sensible era tu corazón que junto al mío se ha quedado.

Reprochante era tu deseo que cuando no estabas conmigo, era todo lo contrario lo que querías en ese momento, solo a mí

Desafiante era tu amor por mí, que te enfrentaste a todo con tal de seguir a mi lado; cosa en la que yo te apoyé

Alabada era mi sonrisa de angelito, que cada día que más la querías y más la tenías

Insaciable cuando luchábamos por los deseos que tuvimos de ser felices para que la vida no nos moleste, se hicieron realidad

Irreverente tu forma de pensar que me sacaba más de un desatino

Inagotable cuando me hablabas de salir adelante, que hasta me contagié

Condicionales las horas de mal humor, que fielmente respetábamos

Contagiable tu sentido del humor que me hacían reír incluso luego de haber llorado por horas

Dulces las palabras que salieron de esos labios y que me quemaban hasta lo mas profundo de mi ser

Oportuno cuando los amigos llegaban en un momento de lucha fatal

Desastroso cuando los celos se aferraban a nosotros, indicándonos el camino mas seguro para

una buena pelea

Entusiasmados lo que por fin vieron surgir esta relación, por que de algo tenían que valer sus

esfuerzos

Reconfortante los momentos que las peleas eran solo cenizas de algo que quedo atrás y volvíamos a ser lo de antes.

Esperadas era que pasaran las horas para verte y sentirte mío.

Insospechadas eran nuestras salidas; para que el resto no se enterara de nuestro amor

Abdicado cuando renunciabas a todo por solamente tenerme a mí

Espontáneos las locuras que sacabas del cajoncito de tu corazón y salían a relucir de los más dulces labios, los tuyos

Zurriburis aquellos celosos de que algo tan irreal, sean meramente cierto esperando una caída para verse tan felices

Incrédula yo cuando no creía que algo tan bello estuviera pasando dudando de sí todo lo que tu me querías era cierto

Ilícito todo lo que teníamos que hacer para permanecer juntos una vez mas

Translúcida nuestra relación al punto que entre nosotros no existían secretos éramos como urnas de cristal

Envolventes las llamas que encendíamos con nuestros cuerpos, para apagarlas con los primeros

rayos de la mañana abrazados mirándonos a los ojos

Llanezas de tu corazón las que lentamente me cautivaron

Bohemia nuestra vida antes de ser el uno para el otro

Jocosas las risas que causaban tus manos cosquilleándome por todo mi cuerpo y tu riéndote burlonamente

Excitantes eran los momentos en que nos dejábamos enredar por la pasión de nuestros cuerpos

Subterfugios y dudosos mis excusas para verte y muchas de ellas no eran creíbles

Pinatacadas nuestras acciones cuando a solas estábamos, para ser luego los angelitos del cielo

Firme en tus promesas de defenderme hasta la muerte.

Insuperable todo lo que me diste, es por eso que te quiero tanto, que mi vida la daría por ti.


Cualquier copia, linkeo, reproduccion, esta totalmente prohibido sin la aceptacion plena del autor del poema; Tomense la molestia de ser honestos y decir que lo sacaron de otro autor y no se lo adjudiquen.

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